Bryce: Premio al plagio


REFORMA/ Cultura, 29 de septiembre de 2012
Noche y Día
Bryce: Premio al plagio
Por Sergio González Rodríguez
2012 podrá llamarse a partir de hoy  “Año del Plagio”. Apenas atenuaba el clamor de las denuncias por el caso Alatriste, cuando ha surgido otro escándalo: el caso Bryce Echenique.
Raúl Padilla, presidente de la FIL que le ha otorgado al peruano su mayor premio, acaba de declarar que “Alfredo Bryce Echenique recibirá el premio FIL en la ceremonia de inauguración”. En otras palabras, se ha pronunciado por la solución del descrédito. Gesto que mancha su probabilidad de presidir CONACULTA en el próximo sexenio. ¿O es el dolo que nos espera?
De acuerdo con el reglamento de la premiación, “el fallo del jurado es inapelable” (Base Séptima). Sin embargo, la decisión del jurado que le otorgó el Premio FIL a Bryce Echenique carece de sustento frente a sus propias reglas.
Como afirma la información oficial del certamen, “El Premio FIL de Literatura está dotado con 150 mil dólares y se entrega como reconocimiento al conjunto de una obra de creación en cualquier género literario”. Al precisar el “conjunto de la obra” como rango de la premiación, queda invalidado el razonamiento del jurado, que premió a Bryce Echenique sólo por el valor de su obra narrativa: aisló de su dictamen los plagios en textos periodísticos del mismo sujeto, condenado en tribunales peruanos.
A la luz de lo sucedido, cabría reformular la base primera del Premio FIL hacia el futuro, que precisaría: “Podrán ser candidatos al Premio FIL de Literatura, los escritores con una valiosa obra de creación en cualquiera de los géneros de la literatura (poesía, novela, teatro, cuento, ensayo o plagio literario)”. Hasta aquí, resaltan la lenidad del jurado, el cinismo de Bryce Echenique (ha dicho que no renunciará al premio) y la insensibilidad de las autoridades implicadas en la premiación.
El caso Bryce Echenique expone un episodio de la cultura de la ilegalidad porque envía un mensaje implícito al medio intelectual (y, sobre todo, a los universitarios de la U de G, matriz de la FIL, y a todos los demás): nada importa consumar plagios literarios pues al final siempre hay modo de salirse con la suya. Y ser hasta premiado por el quebrantamiento a la ley.
El origen de la invalidez se halla en la postulación: el jurado Julio Ortega sostuvo premiar a su paisano Bryce Echenique, ante la complicidad de los demás jurados, cuando existe un claro conflicto de intereses, ya que Ortega fue parte de la defensa de Bryce Echenique en su pleito legal en Perú por las acusaciones de plagio.
Años atrás, un jurado del Premio FIL decidió descartar la premiación a Salvador Elizondo por la explícita misoginia de éste, la cual era incompatible con la exigencia de premiar el valor conjunto de una obra. Si bien es difícil pedir que cada jurado defienda una integridad semejante, los jurados están para apegarse al reglamento que los convoca. En el caso Bryce Echenique, hubo una ruptura de las reglas.
Se sabe que el dinero del Premio FIL viene, al menos en parte, de recursos federales. De ser así, las autoridades del ramo tienen que pronunciarse sobre este uso impropio de recursos públicos. Basta recordar que la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria indica en su artículo primero que los ejecutores del gasto “deberán observar que la administración de los recursos públicos federales se realice con base en criterios de legalidad, honestidad, eficiencia, eficacia, economía, racionalidad, austeridad, transparencia, control, rendición de cuentas y equidad de género”. En el caso Bryce Echenique, se ha incumplido tal norma. La Comisión de Premiación de la FIL (sobre la Base 10 de su convocatoria) debe cancelar el premio a Bryce Echenique: premiarlo sólo implicaría el triunfo de lo ilegal y la prepotencia en la cultura.

Entradas populares